ACELERACIÓN DE PARTES DEL CUERPO EN CAÍDAS LATERALES
ACELERAR PARTES ESPECÍFICAS DEL CUERPO CONTRIBUYE A AUMENTAR EL EMPUJE TOTAL DEL ARQUERO. EL CONTRAMOVIMIENTO DE BRAZOS NO CONTROLADO PUEDE REQUERIR COMPENSACIONES POSTURALES
Al enseñar técnica de caídas, normalmente los Entrenadores de Arqueros se refieren sólo al empuje de las piernas para alcanzar mayores distancias, sin considerar el aporte de otras partes del cuerpo que no hacen fuerza contra el suelo. Sin embargo, impulsar con velocidad las manos directamente hacia el balón ayuda a incrementar el impulso general del cuerpo (Figura 1) y, consecuentemente, la distancia lineal recorrida en la caída. Aunque los brazos y manos tienen relativamente poca masa en relación a la masa corporal total (brazo 3,85%, antebrazo 1,97%, mano 0, 65%), dado que la fuerza que pueden generar es proporcional a la aceleración con las que se los mueve, impulsarlas con velocidad agrega empuje al proporcionado por las piernas. Un pequeño incremento del desplazamiento en dirección al balón puede marcar la diferencia entre salvar un gol o no. Boxeadores y artistas marciales reconocen la importancia de la aceleración de los brazos para generar mayor poder en sus golpes.

Figura 1. La fuerza resultante (flecha amarilla) de la aceleración de los brazos hacia el balón se puede analizar descomponiéndola en una componente vertical (flecha roja) y una horizontal (flecha verde)
Algunos entrenadores propician acelerar la rodilla de la pierna alejada hacia la dirección del balón una vez que la pierna de empuje inició la aceleración del cuerpo. Este gesto suele registrarse en situaciones de máxima exigencia aún para en arqueros de elite. La masa de la pierna constituye un 17% de la total del cuerpo, pero si su aceleración es mayor que la del cuerpo, su aporte al empuje total podría ser significativo. Como la línea de acción de la aceleración del centro de masa de la pierna no pasa directamente por el centro de masa del cuerpo, genera una rotación alrededor de éste que podría alejarlo de la trayectoria más corta hacia el balón. Esta rotación es hacia atrás si la rodilla es elevada frontalmente, o hacia abajo si es elevada lateralmente (Figura 2). Para evitar estas desviaciones nocivas el arquero debe realizar compensaciones posturales.


Figura 2. Dado que la fuerza resultante (flecha amarilla) de la aceleración de la rodilla no pasa por el centro de gravedad del arquero, produce una rotación. Si la aceleración es frontal, la rotación sería hacia atrás y requiere compensación por la flexión anterior del tronco. Si es hacia arriba, la rotación elevaría las piernas y bajaría la parte anterior del tronco, por lo que el arquero debe flexionar el tronco lateralmente para compensar.
También existen arqueros que antes o durante el vuelo aceleran uno o ambos talones por detrás del cuerpo hacia la trayectoria del balón. La masa acelerada es menor que la del total de las dos piernas, pero aún podría sumar algo a la fuerza total. De manera análoga a la aceleración de la rodilla, produciría una rotación, en este caso hacia adelante, que estos arqueros suelen compensar con una flexión de la columna hacia atrás (Figura 3).


Figura 3. La aceleración de los talones produce rotación hacia adelante, que se compensa con flexión dorsal del tronco.
Muchos arqueros, especialmente los que adoptan una posición de base con las manos colgando a los costados del cuerpo, durante una caída lateral aceleran sus manos hacia el balón mediante un movimiento pendular de brazos. Generalmente, estos arqueros practican un contramovimiento previo llevando los brazos hacia atrás antes de impulsarlos hacia el balón. Al acelerar los brazos estirados hacia el balón con un movimiento pendular, las manos realizan una trayectoria curva con una componente radial (hacia afuera) y una tangencial a la curva (Figura 4).
Si bien el contra-movimiento genera mucho impulso, ante disparos muy rápidos puede resultar menos eficiente que el envío directo de los brazos hacia el balón. En primer lugar, la distancia recorrida por las manos es mayor, lo que implica que los brazos deberían moverse a mayor velocidad y vencer mayor resistencia. En muchas actividades deportivas, para que una extremidad recorra una distancia más rápidamente, la parte más lejana de la extremidad es primero recogida y luego extendida. Pensemos, por ejemplo, en la mecánica de la pierna durante el paso de carrera o en el movimiento de brazos de un bailarín o patinador al realizar giros rápidos. Esto reduce resistencia a la rotación y aumenta la velocidad angular, o sea la velocidad en grados por segundos que recorre la extremidad.

Figura 4. En el movimiento pendular de los brazos, la fuerza resultante (flecha amarilla), tiene una componente radial (flecha verde; desde el centro de la curva, hacia afuera) y una tangencial (flecha roja; toca la curva, pero no la corta). En el instante 3, la resultante apunta directamente al balón, la componente radial contribuye al empuje horizontal y la tagencial tiende a prolongar la trayectoria de las manos hacia un plano posterior al del cuerpo del arquero. De prolongarse el movimiento (instante 4) la componente tangencial y la resultante tenderían a alejar las manos del balón.
En la Figura 4 observamos la trayectoria pendular de los brazos extendidos. En cada instante de la curva la fuerza total desarrollada consta de una fuerza radial (en el sentido de los brazos) que tira hacia afuera de la curva (como cuando tomamos una curva a velocidad con el auto) y una fuerza tangencial, perpendicular a la radial, que acompaña el sentido de la curva en ese momento.
Cuando las manos se alinean con el balón y el cuerpo (Figura 4; instante 3), la fuerza radial tiene su máxima eficiencia para sumar al impulso general. En cambio, en ese momento la componente tangencial le imprime a los brazos un impulso en una dirección diferente, hacia atrás, desperdiciando energía y forzando a las manos a continuar la rotación; por lo que es necesario desacelerar el movimiento para lograr un contacto efectivo con el balón. Además, produciría una rotación hacia atrás alrededor del centro de gravedad. Pasado el momento en que las manos se alinean con el balón, tanto la fuerza tangencial como la resultante contribuirían a la rotación hacia atrás (Figura 4; instante 4).
En la práctica es común ver arqueros que con las piernas producen un impulso con una trayectoria perpendicular a la del balón, pero por el movimiento pendular de los brazos las manos no llegan a tiempo al balón o terminan tomándolo por detrás de la trayectoria considerada más eficiente.
Referencias
Plagenhoef, S., Evans, F.G., y Abdelnour, T., (1983) Anatomical data for analyzing human motion. Research Quarterly for Exercise and Sport 54, 169-178.
Rathee, N. K., Magnes, J. y Davis J. (2014). Kinematics of board breaking in karate using video analysis –a dynamic model of applied physics and human performance. European Scientific Journal, 10 (12), 338-348.
Vizcaíno, S.F. y Cortizo, L.H. (2017). Análisis biomecánico cualitativo del vuelo del portero de fútbol. RED 37(2): 1-8.
Vizcaíno, S.F y L.H. Cortizo. 2020. Caídas laterales bajas del portero de fútbol. Incidencia, biomecánica y entrenamiento. Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 24, Núm. 261.
Publicado por Sergio Vizcaíno, el 23.05.2020