Notas / Metodología

ENTRENAMIENTO DE ARQUERAS, DE LA ACADEMIA AL PROFESIONALISMO. Parte I

EL ENTRENAMIENTO DE ARQUERAS TIENE CARACTERÍSTICAS COMUNES EN TODOS SUS ÁMBITOS. A SU VEZ CADA ÁMBITO TIENE PROPIEDADES EMERGENTES QUE ES NECESARIO IDENTIFICAR. EN ESTA PRIMERA PARTE COMENTAREMOS NUESTRA EXPERIENCIA EN EL CEFARQ.

En estas notas compartiremos, de manera muy sintética, algunos aspectos de nuestra experiencia en el entrenamiento de arqueras en diferentes ámbitos, con la intención de contribuir a la evolución del puesto en el Fútbol Femenino.

En 2014 creamos en el CEFARQ un Grupo Femenino de entrenamiento, convirtiéndonos en el primer centro de la región con sesiones exclusivas para arqueras. Nuestra idea era generar un espacio que brindara comodidad a arqueras de todas las edades y niveles (desde niñas a adultas y desde recreacional y formativo hasta la alta competencia), identificar sus necesidades específicas, evaluar su inclusión en entrenamientos mixtos y formar instructoras de arqueras y arqueros.

Para ello diseñamos el modo de trabajo con una mentalidad abierta, convencidos de que el éxito del proyecto estaría en el tratamiento igualitario, el respeto y en enfocar el entrenamiento en la formación integral de las arqueras.

Iniciamos los entrenamientos consultándolas sobre su historial deportivo y efectuando un diagnóstico cualitativo de sus capacidades físicas y habilidades deportivas mediante su inserción progresiva en las sesiones.

Las primeras arqueras que recibimos jugaban 6vs6 o 7vs7 en torneos amistosos privados, por lo que no había urgencias inmediatas de alta competencia. Pronto identificamos sus cualidades generales que favorecían el entrenamiento: ausencia de vicios técnicos y, por lo tanto, facilidad para incorporar fundamentos, coordinación y habilidades perceptivo-cognitivas, concentración, humildad y, por sobre todo, avidez por aprender.

Variando de acuerdo a la experiencia de cada arquera, encontramos limitaciones en el juego con los pies, el cálculo de distancias en espacios grandes, el control de balones con trayectorias aéreas, la ejecución de acciones que exigieran fuerza explosiva (por ejemplo despegues) y la comprensión de algunos aspectos situacionales del juego.

Hacia finales de 2014, una de “nuestras” arqueras fue convocada para defender el arco de un equipo de Primera División de la Asociación del Fútbol Argentino, en una competencia de larga trayectoria pero que aún era amateur. Eso nos llevó a incrementar el trabajo en el arco y el área de dimensiones formales, la dedicación a aspectos situacionales y la carga física, pero  sin abandonar la técnica específica.

A partir  2015 se fueron incorporando arqueras de torneos amistosos o partidos informales de Fútbol 5vs5 (femenino o mixto) y más arqueras de la Liga Platense y del fútbol de AFA. Por ello, optamos por diseñar sesiones de entrenamiento con ejercicios que nos permitieran alternar entre arcos de diferentes tamaños para trabajar las necesidades de todas las arqueras en la misma sesión.

 

En general, nuestras observaciones originales sobre las cualidades y falencias de las arqueras que se acercan al CEFARQ se fueron confirmando. También aparecieron nuevos aspectos que debimos atender.

Por un lado, de tiempo en tiempo recibimos niñas que hacían sus primeros intentos en el arco y que compartían las sesiones con las arqueras adultas. Por otro, en 2019 llegaron dos arqueras de más de 50 años que jugaban 5vs5 recreacional. En ambos casos se decidió adaptarles los ejercicios planificados para cada sesión, enfocando en la movilidad, coordinación y percepción, reduciendo las distancias, carga e intensidad y, en el caso de las mayores, eliminando completamente las caídas. Ambas experiencias resultaron  altamente positivas: las arqueras infantiles y mayores se sintieron involucradas en un entrenamiento sistemático con arqueras de competencia, mientras que éstas fueron motivadas por el esfuerzo de las mayores y por constituirse en ejemplo para las niñas. Asimismo, nosotros tuvimos que extremar el ingenio para mantener entrenamientos dinámicos y conceptualmente ricos.

 

 

 

Un aspecto poco favorable que caracterizó al entrenamiento de las arqueras durante todo este tiempo fue la inconstancia en la asistencia. No analizaremos aquí las razones, pero sí señalaremos que las sesiones planificadas debieron ajustarse continuamente a la cantidad y las características de las arqueras presentes. Asimismo, la diversidad descripta también generó situaciones que debimos resolver. Por ejemplo, se evidenciaron claras diferencias en la concentración entre las que competían formalmente en los niveles más altos y quienes encaraban el entrenamiento desde una perspectiva de recreación. Finalmente, la falta de control del balón con los pies afectó la calidad de ejecución de ejercicios que requiriesen la participación de varias arqueras, sea sirviendo, rematando o simulando situaciones de juego, lo que resultó particularmente significativo ante el avance de las exigencias de las arqueras de más alto nivel competitivo.

Algunas soluciones que ensayamos fueron sumar entrenadores a las sesiones y/o incorporar a las arqueras más competitivas en entrenamientos mixtos, pero lo más significativo fue nuestra adaptabilidad, acrecentando nuestra capacidad de manejar diversidad de situaciones en cada sesión de entrenamiento.

Respetando el sentido lúdico de la actividad durante la infancia, entendemos que iniciar el proceso formativo en esta etapa mejorará sustancialmente el desempeño de las arqueras al comenzar a competir a cualquier nivel. Afortunadamente, niñas menores de 12 años se acercan al CEFARQ con mayor frecuencia y actualmente son asimiladas a los grupos infantiles, donde se desempeñan en igualdad total de condiciones técnicas y físicas y nos ayudan a mejorar como formadores.

Publicado por Sergio Vizcaíno, el 27.04.2020