ENTRENAMIENTO DEL JUEGO PODÁLICO EN ETAPAS FORMATIVAS TEMPRANAS DEL ARQUERO
EL FUTBOL ACTUAL EXIJE AL ARQUERO UN GRAN DOMINIO DEL JUEGO CON LOS PIES. LA ENSEÑANZA Y PRÁCTICA DE LAS HABILIDADES IMPLICADAS DEBE REALIZARSE DESDE ETAPAS FORMATIVAS TEMPRANAS
En los últimos años se ha incrementado la exigencia de juego con los pies por parte del arquero. Esto ha implicado una mayor carga de entrenamiento podálico en sesiones específicas con el entrenador de arqueros e incorporando al arquero en trabajos con el resto del equipo coordinados por el Director Técnico.
En muchas ligas del futbol infantil (7vs7) de Argentina, a partir de los 10 años de edad los arqueros no pueden recibir la pelota con la mano ante un pase de un compañero. Por ello, desde antes de esa edad el juego podálico debe incorporarse al entrenamiento de forma progresiva para que se adapten de la mejor manera a esa dificultad.
A continuación trataremos algunos aspectos básicos de la enseñanza y entrenamiento del juego podálico del arquero, especialmente en etapas formativas iniciales. Nos enfocaremos en la técnica de control de recepción del balón en relación a una situación de partido.
Un buen control del balón, sea cual sea el momento del juego en el que se produzca, facilita mucho la tarea de cumplir el objetivo buscado por el equipo que lo posee.
En etapas iniciales los arqueros suelen tender a parar el balón con la planta del pie. Este hábito, aunque no es totalmente negativo en su desarrollo del control podálico, no es del todo recomendable pues puede generar el inconveniente de que el balón se le escurra por debajo del pie y, de lograr controlarlo, le tomaría un tiempo más moverlo hacia delante para poder efectuar un rechazo o un pase. Por lo tanto se le intenta hacer incorporar el hábito de controlar el balón con la parte interior del pie, ubicando el pie entre el balón y el arco, lo que disminuye el riesgo de pérdida y facilita el control hacia delante para poder tomar cualquier decisión de manera rápida.
Es primordial que desde edad de futbol infantil se trabaje la bilateralidad en el control del balón, el pase y el rechazo. Al jugar en canchas de dimensiones mayores (9vs9 o 11vs11), con más espacio para resolver, será más fácil para ellos controlar, hacer un pase, o un rechazo con su pierna no hábil, sobretodo porque la presión rival se encontrará inicialmente más alejada.
Una vez que el arquero domine la pelota con el pie de forma más analítica, se pueden incorporar aspectos situacionales básicos. En esta instancia el control dirigido u orientado es fundamental para el arquero y es importante empezar a enseñarle a identificar la posición de sus compañeros y rivales para que pueda decidir cómo y hacia dónde despejar o iniciar nuevamente la jugada.
Los niños van evolucionando y madurando sus capacidades coordinativas y motrices con su crecimiento. De la mano de esto también sus habilidades evolucionan. Debemos acompañar este proceso entendiendo el nivel de complejidad que estén preparados para resolver, pero también entendiendo que ellos deberán encontrar o “descubrir” la solución a la situación que le planteemos y los estímulos y dificultades que les presentemos. Es en este punto, en nuestro rol de entrenador/docente, es fundamental el entendimiento de la etapa madurativa y formativa que transitan los arqueros.
Publicado por CEFARQ, el 04.04.2020